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  • Ética política: no intermediación y posverdad

    Maxi Olaverry
  • Carmelo / Viernes 19 de Mayo de 2017
  • El fenómeno de la "posverdad" ha decantado en una creación interesada del discurso hegemónico, un intento de las oligarquías mediáticas por instaurar un pensamiento único.

    Maxi Daniel Olaverry
    Politólogo y Mg. en DDHH y Democracia

    El diccionario ingles Oxford declaró a "post-truth" como palabra internacional del año 2016, citando un aumento de 2.000% en su uso en comparación con 20151 (Amón, 2016). Y el concepto se extendió fuertemente durante las elecciones presidenciales de EEUU en 2016, y durante el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.
    Pero, ¿acaso recién ahora, los políticos y los medios, comenzaron a manipular la información y a través de ella a las personas? No. En absoluto, Edwars Bernays, uno de los mayores manipuladores y consejeros de los Estados Unidos, se reiría de nosotros. No obstante, lo que sí cambió, es el contexto. Hay un contexto diferente, muy diferente.
    El origen contemporáneo del término "the post-truth politics", se atribuye al bloguero David Robert (The Economist, 20162) quien usó el concepto en 2010 en una columna en una revista electrónica3. Se trata para el autor, de una situación en donde se apela para crear y modelar opinión pública, a las emociones y las creencias personales por encima de los hechos "objetivos". Se lo conoce actualmente también como mentira emotiva. Dijera el dicho popular, repite mil veces una mentira y se hará verdad.
    Hay algo que me preocupa más que la posverdad, y es algo que ayer me motivaba. Me preocupa la sensación de "no intermediación". Nos abrimos a una era de no intermediación. Un simulacro de democracia participativa en unos sistemas políticos que poco tienen de ella.
    Más bien estamos insertos (y no todos, aún hay millones de personas que apenas acceden a internet) en una especie de esfera digital o tecnopolítica. "Internet mata a los intermediarios", "Internet es una poderosa herramienta para acabar con la intermediación", meditan eruditos mundiales de la tecnopolítica.
    Bien, es verdad. Es verdad que la tecnopolítica nos posibilita expresarnos sin pasar por vetustos instrumentos orgánicos de vetustos partidos políticos, y que con la instantaneidad y la rapidez de la herramienta internet sumamos rápidamente apoyos y se pueden cambiar o modificar los flujos de las decisiones y del poder (¿eso era política no?). O sea que la no intermediación (de nosotros y con nosotros mismos) pero sobre todo de algunos mecanismos que para muchos están obsoletos, estaría favoreciendo la participación.
    El hashtag #NoMeRepresentan que se viralizó en torno a los oradores del 26 de Marzo del Frente Amplio, y que alteró el resultado final, fue posible a la no intermediación (y a la sana rebeldía de algunos iniciadores obvio). Existió el mecanismo para que cientos de militantes se expresaran sobre algo que no compartían y que había sido planificado así por una organización central. Y como todo acto rebelde encontró en la vereda de en frente los más diversos ataques de traición y enojo.
    Bien. Hasta acá todos contentos. ¿Pero no habrá intermediarios entre mi tuit, entre mi rebelde estado de facebbok y el resto de los ciudadanos? Hasta ahora teníamos al intermediario de la política moderna bien claro: el partido político. Que incluso en la mayoría de los nuestros, tienen bien definidos los mecanismos de incidencia y participación.
    ¡Claro que hay intermediarios! Google es un intermediario entre el interés de cientos de nosotros (millones de nosotros). Amazon es el intermediario entre fabricantes y distribuidoras y los compradores finales. Twitter es el intermediario entre cientos de millones de nosotros que lo usamos para gritar, compartir o denunciar en decenas de caracteres. Facebook es un intermediario. Google Play o Apple Market son intermediarios entre desarrolladores de app y nosotros. Spotify es intermediario. Apple iTunes en tan intermediario como Spotify o Kindle. Dropbox es un intermediario entre sus usuarios finales y el almacenamiento que les provee Amazon S3, que a su vez provee también a Netflix, otro intermediario entre usuarios y distribuidoras y productoras de películas. "Los de moda cursos MOOC son intermediarios entre profesores y alumnos, y entre alumnos entre sí" (Galli, 2013).
    Entonces, pienso que estaremos cambiando el establishment, pero no suprimiendo los intermediarios. Incluso la semana pasada leí que el Presidente Putín en su campaña constante homofóbica prohibió el circulamiento en las redes de una fotografía suya editada con maquillaje. O sea que tampoco nos salvamos del poder de las autoridades por sobre los intermediadores comerciales que han posibilitado la tecnopolítica.
    Pero que tienen que ver ambos fenómenos, pues mucho. Se retroalimentan.
    La no intermediación es tan positiva como perversa, ante una posverdad que lejos de aportar al debate genuino y deliberativo puede manipular masas.
    El fenómeno de la "posverdad" ha decantado en una creación interesada del discurso hegemónico, un intento de las oligarquías mediáticas por instaurar un pensamiento único. Una creación terminológica con buena intencionalidad ha sido pervertida por los que siempre han manejado la opinión pública a través de la publicidad y que no soportan que existan medios alternativos para crear relatos al margen de sus intereses.
    Si a ello le sumamos que estamos en una era de no intermediación de clásicos y engranados actores todo puede terminar mal. ¿Acaso no desconfían hoy cuando ven en las redes algún dato sobre algunos de los acontecimientos que están pasando en los países de Latinoamérica? No se preguntan si es verdad esa foto que están viendo sobre tal manifestación o marcha, si acaso es manipulada, más allá de tener 30 mil me gusta y 20 mil compartidas. Posverdad y no intermediación se conjugan en una pareja explosiva.
    La" verdad" es un debate que se ha dado en la historia de la humanidad desde Aristóteles. La "ética" igual. Si algo debemos pedirles a nuestros representantes es ética política. ¿De qué lado estarán los actores políticos uruguayos en las próximas elecciones? ¿Se sumarán a una campaña al estilo Trump con tal de ganar las elecciones?. ¿De qué lado de la ética estarán? ¿De qué lado estará la izquierda y la derecha?.

     

    1- Amón, Rubén (17 de noviembre de 2016). «'Posverdad', palabra del año». Consultado el 1 de diciembre de 2016.
    2- «The post-truth world: Yes, I'd lie to you». The Economist. 10 de septiembre de 2016. Consultado el 3 de Abril de 2017
    3-http://grist.org/article/2010-03-30-post-truth-politics/ Grist. 1 de abril de 2010

     

     

     

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