Conéctese con Nosotros

COLUMNISTAS

Para leer en la playa: “La mesa de roble”

Publicado

el

Ada Vega

Por la escritora Ada Vega*, columnista literaria de EL ECO. Era una mesa de roble, oscura y tosca, con cuatro patas torneadas y un cajón para guardar los cubiertos, que el abuelo Jeremías, que era carpintero, le regalara a su nieta Carmela, cuando supo que luego de su boda con el Julián, se vendrían para América.

—Llévatela, le había dicho su abuelo, —que nunca te falte una mesa donde compartir el pan con tu familia.

De modo que la mesa de roble, fue lo único que junto con un baúl de ropa y algunos utensilios de cocina, trasladó la Carmela de su casa en Lanzarote, cuando junto a su esposo, llegó al puerto de Montevideo, aquella tarde de primavera de 1910.
En aquel entonces Uruguay gozaba de estabilidad económica, su población formada casi en su totalidad por inmigrantes, vivía en paz y de frente a un futuro prometedor. Por lo que Carmela y Julián no tuvieron dificultad para instalarse y comenzar a trabajar en la ciudad.

Al principio vivieron en una casa de inquilinato, que el gobierno, en aquellos años, ofrecía a los inmigrantes que llegaban al país en busca de trabajo, hasta que pudieran pagar un alquiler e independizarse.

Y allí, cerca del puerto, se instalaron previamente. Con la mesa del abuelo, como mueble principal, tendida siempre con uno de los manteles traídos de “la isla de los volcanes”, junto a las sábanas del ajuar de novia de Carmela.

Sentados a la mesa, la pareja tejía sueños y forjaba proyectos, mientras los años se sucedían, les iban naciendo los hijos y las sillas se multiplicaban en derredor.

Un día, Carmela y su familia se mudaron a una casa amplia y soleada, con jardín al frente y fondo arbolado. Para entonces tenían tres hijos. Marcos, Isabel y Melisa. Después llegaron Gustavo y Eloísa.

La mesa española seguía formando parte de la familia, absorbiendo todo lo que ocurría dentro de la casa. Compartiendo con ellos las fiestas de cumpleaños, la alegría de las bodas y la bendición de la llegada de los nietos

Pero el tiempo no da licencias, y al pasar arrastra, lleva, sepulta. De manera que la vieja mesa del abuelo Jeremías, que durante años se vio rodeada de sillas que la llenaron de amor y orgullo, soportó el dolor de ir perdiéndolas una a una, hasta quedar sola, envuelta en la penumbra de aquella casa que un día, desaparecidos sus habitantes, fue cerrada y abandonada.

Marcos, el mayor de los hermanos, se casó muy joven y se instaló con su familia en un balneario del Este.

Isabel, se enamoró de un chico peruano, compañero de la facultad, se casó y se fue a vivir a Perú.

Melisa, que era maestra, fue nombrada directora de una escuela rural en la frontera con Brasil, y no volvió.

Gustavo, curioso y andariego, anduvo visitando países de América para establecerse, al final, en Argentina.

Y Eloísa, la menor, se fue un invierno a conocer el verano de Lanzarote, se enamoró de un lugareño y se quedó a vivir en las islas.

Después, los años pasaron, Julián enfermó y fue el primero en dejar este mundo. Eloísa, en la Gran Canaria, falleció muy joven, dejando dos hijos, y al cabo, Carmela la siguió.

La casa permaneció cerrada mucho tiempo. Mientras tanto la mesa no podía soportar más la oscuridad y el abandono. Solo ansiaba el momento de reunirse con su familia española.

Un día vinieron los nietos, abrieron las puertas y las ventanas, vendieron la casa y mandaron todo el mobiliario a remate.

La mesa la compró una pareja joven de recién casados. La llevaron a un departamento céntrico donde estaba sola todo el día, pues los jóvenes se iban a la mañana y volvían a la noche. En tanto, conmovida, sentía palpitar a su alrededor, las vidas de su familia desaparecida. Los espíritus de los seres que amó la rodeaban. Se sentaban en las nuevas sillas a su entorno. Cuchicheaban entre ellos, y se reían como antes cuando era jóvenes indolentes.

Mientras, ella solo deseaba ser un espíritu más para reunirse con ellos. No aceptaba la nueva casa ni a la joven pareja. Toda esa energía negativa que emanaba de la mesa, comenzó a filtrarse a las habitaciones del departamento, creando un ambiente maligno.

Los esposos dejaron de comunicarse y las noches fueron perdiendo la pasión de los primeros días.

La joven señora fue la que primero advirtió que dentro de la casa existía algo perturbador; que un ambiente hostil se estaba instalando en el hogar. Lo presentía sin saber qué era en realidad.

Una noche en que no conseguía conciliar el sueño, le pareció oír rumores de voces y risas. Se levantó y comenzó a recorrer el apartamento. Las voces cesaron. Pensó que tal vez fuesen suposiciones suyas. Llegó al comedor, se detuvo al entrar, encendió la luz y dijo: Es la mesa.

Se acercó, apoyó las palmas de las manos sobre el viejo roble y le habló:

— ¿No nos quieres, verdad? No te apenes. Le encontraremos solución.

Al día siguiente le dijo a su esposo que quería deshacerse de la mesa, le explicó que era ella, la causante del momento difícil que la pareja estaba atravesando.

No se sabe si el joven entendió, si creyó o no, lo que su esposa le comentaba. Reconocía, sin embargo, que su matrimonio comenzaba a desmoronarse, y no tenía intenciones de perder a su esposa por culpa de una mesa hechizada. Por lo tanto, pensó volverla al remate de donde había venido, o regalársela a alguien que la necesitara. Pero la joven ya había decidido el destino de la mesa: la desarmarían y la quemarían como leña en la estufa del comedor. Y eso hicieron.

De modo, que la mesa tosca de roble, que el abuelo Jeremías le regalara a la Carmela para su boda allá en Lanzarote, una noche de invierno, convertida en humo, volvió feliz, a reencontrarse con su familia.

*Reside en Montevideo Autora de los libros: “El embrujo de Maracaná”, “Garúa” y “Detrás de los ojos de la mama vieja”, además de innumerables cuentos

 

- P U B L I C I D A D -
- P U B L I C I D A D -
- P U B L I C I D A D -
- P U B L I C I D A D -

ÚLTIMAS NOTICIAS

NECROLÓGICAS9 horas atrás

Necrológicas – Mayo 2022

† LUIS ALBERTO OVIEDO MARTINI Q.E.P.D. Falleció en la Paz del Señor el 19 de Mayo de 2022, en Carmelo...

CULTURA10 horas atrás

Inauguran espacio “Chispazo de Libertad” en Museo Rebuffo. Vea los vídeos.

En la jornada de ayer quedó inaugurada y abierta al público la Sala Chispazo de Libertad, en donde se exhibe...

SOCIEDAD12 horas atrás

Se desarmaría en su totalidad el Muelle Viejo de Nueva Palmira

El histórico muelle de madera ´Gral. Flores´, más conocido como ´Muelle Viejo´ de Nueva Palmira, volvería a transformarse y tomar...

POLÍTICA13 horas atrás

Pedido de Universidad en Soriano, el segundo departamento con más desocupación en el país

Durante la media hora previa en la Cámara de Diputados, el pasado 18, el legislador Martín Melazzi (Partido Colorado, Soriano)...

CULTURA13 horas atrás

Llamado a interesados en el fortalecimiento de las artes visuales

El Instituto Nacional de Artes Visuales (INAV) abre «Impulso al Arte en el Interior». Nuevo llamado para el desarrollo de...

DEPORTE14 horas atrás

La uruguaya Maite Cáceres en Road América en la 2ª Fecha F4 USA

La única piloto uruguaya que compite en el exterior, la joven Maite Cáceres, se enfrentará este fin de semana a...

INTERNACIONAL24 horas atrás

Si querés zafar de la guerra de Rusia y Ucrania andate para Bolivia.

Uruguay es uno de los siete países donde mejor se pueden vivir los efectos de la guerra entre Rusia y...

SERVICIOS1 día atrás

Charla al servicio de emprendedores

El Centro Pyme (Pequeña y mediana empresa) brindará una charla gratuita este jueves 19 en Nueva Palmira, denominada: ´Como aprovechar...

SOCIEDAD1 día atrás

Diputado Nicolás Viera cree que habría que llamarlo “Puente del Bicentenario Dr. Tabaré Vázquez”. Escuchá el audio.

El diputado del Frente Amplio Nicolás Viera señaló a EL ECO que en su opinión  es adecuado el nombre Puente...

SOCIEDAD1 día atrás

Egoísmo político: Poder Ejecutivo envió proyecto de Ley para denominar “Puente Bicentenario” y excluye nombre de Tabaré Vázquez.

El Poder Ejecutivo acaba de enviar a la Comisión de Transporte un Proyecto de Ley de un sólo artículo, para...

MÁS LEÍDAS